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Oji, ¿Por qué te fuiste de Okinawa?

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  Mi Oji escribió: “Yo decidí viajar al extranjero cuando tenía 18 años y ya en aquel entonces habían inmigrado aproximadamente 30 de mis vecinos a Brasil. Es así que le pedí a mi primo de Shuri que me lleve junto con su familia, pero él no quería viajar”.  “A pesar de ello, yo consideré que podía viajar solo a Perú así que me inscribí en la agencia de inmigraciones portando mi registro Koseki pero allí me dijeron que era demasiado joven aún y que debía esperar dos años más para viajar. Recuerdo que retorné a mi casa llorando”.    Y yo me pregunto ¿Por qué mi Oji quería irse de Okinawa?                                       Choey además, a diferencia de sus hermanos que pudieron seguir sus estudios, se quedó trabajando en el campo junto a su papá y solo pudo estudiar la primaria, lo que le hizo pensar que podría emigrar para trabajar, ahorrar dinero y luego regresar co...

De Okinawa a San Jacinto

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  Barco a vapor de la época Choey, mi Oji(*), había decidido emigrar a Perú a los 18 años, pero solo podía migrar cuando cumpliese 21 años.  En los siguientes años estuvo trabajando duramente en el campo años para ahorrar un poco de okane.  A los 18 años uno está lleno de ilusiones, ganas de salir adelante, de cambiar el mundo  o al menos tu mundo. La  propaganda sobre la migración les vendía a los jóvenes la idea de un futuro mejor fuera de Okinawa, acuérdense que la migración era una política de estado de Japón por la crisis económica y existían compañías dedicadas a captar a la población joven con contratos que ofrecían la oportunidad de sus vidas.  Cuando por fin  cumplió 21 años, le pidió prestado okane(*) a su otosan (*) para completar el costo del viaje y se embarcó a la aventura.  Salió del puerto de Naha con otras 300 personas en un largo viaje de 66 días en un barco de vapor.   El puerto de Naha, principal puerto de Okinawa, ...

Los primeros cinco años en la ciudad

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 Choey con tan solo 22 años tomó una decisión audaz: dejar su trabajo estable como peon en la hacienda Paramonga.  Una sed inmensa de superarse lo impulsó a aventurarse en una tierra extraña con un idioma que desconocía.  En ese momento podía tomar más riesgos porque ya había logrado su primer objetivo, a parte de sobrevivir claro, que era devolver el dinero que su padre le había prestado.  En 1922 llegó al Callao, una ciudad en expansión. El Callao de entonces estaba en expansión, el censo de 1920 informó que contaba con 52000 habitantes, de los cuales 4032 eran extranjeros y 1437 de raza amarilla.  La vida giraba alrededor del trabajo en las haciendas azucareras y del trabajo portuario.  Choey llegó a trabajar como ayudante en comercios de otros inmigrantes que ya se habían asentado años atrás. Ahorró cada centavo que podía por un año para poder embarcarse en su primer emprendimiento: carretas distribuidoras de licor.  No era una época fácil para...